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Investigaciones Periodisticas

Con engaños y facturas falsas lo involucran en un fraude

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La proliferación de facturas fantasmas para justificar gastos inexistentes del gobierno, propiciada por los propios funcionarios, ha llegado a niveles sorprendentes, como lo muestra un caso “pequeño” de fraude atribuido a la Sagarpa y a una empresa privada, pero que evidencia la gravedad y el alcance de esa práctica.

Violando flagrantemente la ley, un funcionario menor de esa secretaría, Manuel Góngora López, jefe del Distrito de Desarrollo Rural 180 de Tizimín, aconsejó a un pequeño productor, involucrado con engaños en un adeudo con esa dependencia, a comprar facturas apócrifas para frenar una demanda en su contra y justificar gastos inexistentes de esa instancia.

El ganadero de Tizimín Emiliano Chan Aguilar, de 88 años, relata los pormenores de este asunto en la tercera entrega de la entrevista que concedió a Diario de Yucatán, que enseña la punta del iceberg de lo que parece ser un megafraude realizado en el Programa de Tecnificación de Riego Agrícola en el gobierno de Rolando Zapata Bello.

Como hemos informado, don Emiliano, dueño de un rancho de 44 hectáreas en Colonia Yucatán, recibió en 2016 la visita de un empleado de la empresa Corporación Mexicana para Proyectos en Agronegocios (Copra), S.A. de C.V., propiedad de José del Carmen Lugo Maldonado y administrada por su hijo José Ludovig Lugo Chavira.

Ellos le ofrecieron ampliar su superficie de riego a 20 hectáreas, mediante un programa del gobierno federal a fondo perdido.

En todo momento le aseguraron al productor que no pagaría un solo peso.

Ocultos

Don Emiliano firmó su solicitud y varios papeles en la Sagarpa, cuyo contenido nunca le dejaron ver los funcionarios de esa dependencia. En esos documentos él contrata a Copra para poner el equipo de riego en su rancho por $681,000, de los cuales él debería aportar la mitad (aunque nunca se lo dijeron). También endosó a favor de Copra los cheques que el gobierno federal emitió a su nombre.

Después de muchas gestiones y varios meses de espera, Copra inició los trabajos, pero no los terminó y al parecer permitió la desaparición de parte del equipo contratado, como decenas de llaves de cobre.

En junio, el delegado de Sagarpa, Pablo Castro Alcocer, al tanto de este problema, autorizó una visita de verificación al proyecto de don Emiliano.

En el acta circunstanciada de esa visita se asienta que “el sistema de riego no se encuentra instalado” y se anotan, entre otras quejas del productor, que la tubería está incompleta y colocada sobre la superficie, cuando debía estar enterrada; los cañones de riego tienen precios exorbitantes y aún no se entregan y la empresa solo hará 10 hectáreas en lugar de 20, como era el compromiso.

No obstante, la inspectora de la Sagarpa presionó a Chan Aguilar para firmar que la obra ya se había hecho, aunque él se negó.

Luego, funcionarios de la secretaría le dijeron que si la obra no aparecía como hecha y terminada, él debería pagar al gobierno federal la parte del apoyo a su nombre, más de $340,000, y que de no hacerlo se procedería el embargo de sus bienes.

Don Emiliano, ayudado por su hija, la Profra. Lourdes Chan, insistió en no firmar y pidió asesoría jurídica al Ayuntamiento de Tizimín, quien le asignó a un abogado de apellido Polanco.

“Sin embargo, no resistí mucho tiempo la presión”, confiesa don Emiliano. Lo único que quería era acabar con esta pesadilla, que me ocasionaba diarrea, problemas en el colon, convulsiones y varios ingresos al hospital.

De pronto cambió la actitud de la Sagarpa, dice el entrevistado. De la amenaza de embargo pasó a la negociación.

Cambio

“A fines de 2017, cerca de la Navidad, me visita Góngora López y a través de mi hija —yo me negaba a hablar con él— me dice que para resolver el problema consiga dos facturas, una por $341,000 y otra por $340,000 para comprobar los gastos del proyecto de riego”, señala.

“Con tal de resolver el problema, mi hija le respondió que veríamos lo que podríamos hacer”.

¿Un funcionario de Sagarpa le recomendó comprar facturas fantasmas para resolver el asunto?

“Sí, nos dijo que viéramos cómo conseguirlas para entregárselas y cerrar el caso”.

A los pocos días, según el entrevistado, Góngora López le dijo: “si quieren, conozco a una persona que las puede hacer baratas. Yo te digo quién y tú te entiendes con ella, yo no tengo nada que ver, solo te estoy haciendo un favor. Lo mismo me dijo Polanco, el abogado del Ayuntamiento, que entonces descubrí ya estaba del lado de la Sagarpa”.

“A final de cuentas, viene este señor Góngora López y me dice: ya lo averigüé, hay que pagar $40,000 por las dos facturas”.

“Yo consideré que esa propuesta era injusta”, afirma la profesora Chan. “Él no es responsable de ese desvío y esa cantidad que le pedían era mucho dinero para una persona mayor, equivalía prácticamente a todos sus ahorros, pero bueno… lo que queríamos era zafarnos de ese problema”.

Poco después de la conversación con Góngora López, el abogado Polanco localiza a la Profra. Chan y le dice: “Ya están listas las facturas y don Emiliano tiene hasta el último día de diciembre para entregar el dinero”.

Para quitárselo de encima, la Profra. Chan le dice que ya tenía esa cantidad, pero no podía dársela ese día porque estaba en un homenaje que la Asociación Ganadera de Tizimín le hacía a mi papá.

“No importa”, respondió Polanco, “yo paso a recogerlo a donde me diga”.

“Entonces pensé ‘ya está cayendo la Navidad y todos quieren dinero, nos están viendo la cara’ y le dije a mi papá: no vamos a darles ni un peso”.

“Yo estuve de acuerdo. Para mí quedó claro el contubernio entre la Sagarpa y la empresa Copra”, afirma don Emiliano. “Si quieren embargarnos, que vengan, veremos qué hacemos, pero ya basta de tanta corrupción”.— HERNÁN CASARES CÁMARA

Dependencia/ Rancho

Otras declaraciones del señor Emiliano Chan Aguilar sobre el presunto fraude de la Sagarpa.

Cuarenta mil pesos

“Viene (Manuel) Góngora López y me dice: ya lo averigüé, hay que pagar $40,000 por las dos facturas”.

Cifra “injusta”

“Yo consideré que esa propuesta era injusta”, afirma su hija. “Él no es responsable de ese desvío y esa cantidad que le pedían era mucho dinero para una persona mayor, equivalía prácticamente a todos sus ahorros, pero bueno… lo que queríamos era zafarnos de ese problema”.

Diario de Yucatán

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