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Entrega Especial

“La máquina de Belgrado”: Tihomir Tiko Jelisavcić

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Después de haber tenido una muy mala campaña con Manuel Novelo Coello en 1985, el presidente municipal de Cancún, Joaquín González Castro decidió que, si quería hacer historia en el futbol mexicano con los Pioneros de Cancún, necesitaba un técnico ganador.

Fue así como el 22 de junio de 1985, unos minutos antes de arrancar la temporada, el serbio Tihomir Jelisavčić con ayuda de un traductor dio sus primeras palabras de aliento al equipo ya como director técnico:

“Les voy a pedir un rendimiento del 100 por 100 y solo nos esperan 3 cosas: trabajar, trabajar y trabajar más duro, mi intención no es asustarlos sólo estoy dando mi punto de vista y vamos a lograr grandes cosas, yo les enseño futbol y ustedes me enseñan español”, recogen algunas crónicas de aquel partido en ese año.

Algunos pensaron que el idioma sería factor importante para el entendimiento con el equipo, pero no fue así y, al contrario, los Pioneros de Cancún hicieron una campaña histórica, poniendo a la ciudad en el mapa, no sólo de lo turístico, sino también de lo deportivo.

Tihomir Jelisavčić fueun director técnico que desarrollo su carrera futbolística en su natal Serbia (antigua Yugoslavia) jugó en equipos como F. K. Partizan Belgrado, OFK Belgrado resultando con este último campeón de Copa de Yugoslavia en 1955, y de ahí su apodo “la máquina de Belgrado”.

Ya como director técnico, su trabajo más notable fue dirigir a la Selección de fútbol de Nigeria y años más tardes dirigir al equipo cancunense y convertirlo en “una máquina de fútbol”.

“Tiko” como también lo conocían logró con el equipo 21 triunfos, seis empates y 5 derrotas, 95 goles a favor y 46 en contra. Su fútbol arrasaba tanto en el torneo largo de la tercera división como en la liguilla e incluso derrotó por goleada a la selección sub 20 de México.

De un momento a otro fue tanta la atención de los medios con el estratega, que empezaron a llegarle ofertas para dirigir equipos de primera división, y el serbio por su amor a la camiseta, así como el clima de Cancún decidió quedarse con el cuadro local.

En mayo de 1986, el equipo caribeño intentando lograr su ascenso a la segunda división A, cayó ante las Águilas de Progreso Industrial en un marcador global de 4 a 3. Sin embargo, Pioneros al ser el tercer mejor equipo de la tercera división a nivel nacional, tuvo la oportunidad de medirse ante el penúltimo lugar de la segunda división B, en un partido que el equipo cancunense ganó sin problemas 4-2, que le valió su lugar seguro en la segunda división B.

Cancún estaba haciendo historia una vez más, y todos confiaban en que al mando de “Tiko” la ciudad tendría un equipo de primera división e incluso las autoridades ya habían empezado a construir el nuevo estadio para los Pioneros y prefirieron comprar una franquicia en la segunda división A, tristemente ese sería el último partido dirigido por el estratega.

La tragedia llegó el 29 de junio de 1986, día de la final de la Copa Mundial de Fútbol de 1986, Tihomir Jelisavcic había ido a cumplir con un compromiso a Chetumal, pues le habían pedido el favor de dirigir un partido a los entonces “Chicleros de Chetumal” para evitar la posibilidad del descenso. Una vez logrado el objetivo, en el trayecto de vuelta hacia Cancún, “Tiko” sufrió un accidente automovilístico en el que lamentablemente perdió la vida.

“La única vez que Tiko llego tarde a un entrenamiento fue porque había muerto”, comentó Fernando Cruz Pichardo, Ex jugador de Pioneros.

Si bien, solo un año estuvo en el banquillo cancunense, dejó las bases para que Pioneros este en la antesala de un ascenso a la Primera División de México, así como una camada de grandes jugadores quienes más a delante se volverían pilares del logro más sobresaliente del conjunto de Cancún: la lucha por el ascenso a Primera División de México.

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Los otros equipos de fútbol de Quintana Roo

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La historia del fútbol quintanarroense se ha caracterizado por ir casi siempre de la mano de la gestión administrativa de cada gobierno estatal y municipal.

Por esa razón, en los años siguientes, durante la década de los 90, no hubo un proyecto deportivo a largo plazo y los equipos comenzaron a cambiar administración tras administración lo que se terminó en un estancamiento del balompié quintanarroense.

Chicleros de Chetumal

Fueron creados por el Gobierno del Estado después de que el primer equipo, Arroceros de Chetumal logró el ascenso a la segunda división B en 1984.

Sin embargo los planes del gobierno, que todavía dirigía Pedro Joaquín Coldwell eran más ambiciosos,y terminaron por vender aquella franquicia de arroceros (manteniendo el equipo de tercera división) para comprar un espacio en la segunda división A, naciendo así en 1985 los “Chicleros de Chetumal”.

Los aficionados del sur del estado no estuvieron muy contentos con el equipo pues integraba en sus filas a más jugadores nacidos en otros estados de la república. Lo que dejó como resultado que jugadores de la capital de estado comenzaran a buscar nuevas alternativas de equipos en el norte de Quintana Roo.

Durante esta época también estuvo la llamada “Fayuca”: Al principio, los jugadores que llegaron a jugar a Chetumal y que provenían principalmente del centro del país, llevaban productos importados para su familia, cuando jugaban fuera.

Sin embargo poco a poco, los jugadores vieron esto como una oportunidad de un ingreso extra, así que cada que salían a jugar como visitantes a otro estado, montaban pequeñas mesas donde vendían su mercancía en las afueras de los hoteles donde se hospedaban.

Con la “Fayucada” en cada salida, el camión en el que viajaban se llenó de ropa, zapatos, comida y demás artículos que luego los jugadores empezaron a vender también en Chetumal.

Entonces la preocupación del equipo dejó de ser ganar partidos, si no vender lo que llevaban: directiva, socios, cuerpo técnico, utileros y jugadores. Todos estuvieron envueltos en esta actividad.

Tras cinco temporadas, en 1990 los Chicleros llegaron al final de su vida en el fútbol: jugando su única oportunidad por el ascenso el equipo tuvo una actuación desastrosa perdiendo los seis partidos que tenían. En el último partido que tuvieron como locales, el estadio José López Portillo registró una entrada de apenas 90 aficionados.

Caribeños de Cancún

Después de dos temporadas sin tercera división, para 1988 se decidió formar el conjunto de Caribeños De Cancún, equipo que militaría en la tercera división, proyecto paralelo a Pioneros De Cancún.

Los Caribeños, jugaron en el estadio Cancún 86, la base de este conjunto fueron jugadores amateurs y radicados en Cancún, dirigidos en su primera campaña por el Director Técnico Ariel Cruz Carrillo.

Pioneros de Taxistas

En 1995, desaparecen los Caribeños de Cancún, y los Pioneros deciden asociarse con el sindicato de taxistas para formar el equipo de tercera división llamado “Pioneros Taxistas”.

Sin embargo el proyecto no prosperó y dos años después en 1997 la franquicia fue vendido a la par, el Ayuntamiento de Benito Juárez tuvo malos manejos con el club y sus directivos lo que termina en la desaparición de los Pioneros de Cancún.

Serpientes de Cancún

Al ya no poder usarse el nombre de “Pioneros”, aparecen en la ciudad las “Serpientes de Cancún” en 1997, equipo de tercera división que fue manejado por la primera generación de los Pioneros de los años 80.

Las Serpientes De Cancún fueron el segundo proyecto futbolístico profesional con más tiempo en la ciudad de Cancún pues estuvieron activos hasta el 2001.

Fue precisamente en este equipo donde jugadores como Enrique y Alejandro Vela (hermanos de Carlos Vela) y Sergio Nápoles iniciarron su carrera profesional, misma que llegó hasta la Primera División con equipos de renombre como Chivas, Cruz Azul y Toluca.

Tucanes de Cancún

Finalmente con el cambio de administración municipal, un grupo de empresarios en el 2001 presentó un proyecto integral de fútbol y que llevó por nombre “Tucanes de Cancún”. Sin embargo no lograron mucho y tras un par de años, el equipo desapareció.

Tigrillos de Chetumal

Después de dos años sin fútbol de segunda división en Chetumal, aparecen en 1992 los Tigrillos de Chetumal. De este equipo se desprendió el jugador Luis Fuentes quien militó también en la primera división con los Pumas de la UNAM.

En la actualidad el equipo se mantiene jugando en la tercera división profesional

Huracanes de Cozumel

Entre 1987 y 1990 se creó un proyecto de tercera división profesional en la isla de Cozumel, sin embargo tras un año de competencia y ningún resultado positivo, el club dejó de ser profesional y se convirtió en una escuela de fútbol. El proyecto se intentó retomar en el 2002.

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La construcción del otro estadio: “El Cancún 86”

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Justo en el verano del año de 1986, cuando México recibía nuevamente una Copa del Mundo de Fútbol, en la ciudad de Cancún se construía un nuevo estadio bajo la promesa de que la ciudad podía lograr grandes cosas en el ámbito futbolístico. De ahí su nombre, ‘El Cancún 86’.

Archivo: Estadio Cancún 86.

Ubicado en el centro de la ciudad, sobre la prolongación de la Av. Tulúm, fue construido en la administración municipal 1984 – 1987 (Joaquín González Castro) con la intención de que el equipo Pionero trascendiera y alcanzara la Primera División.

Sin embargo, aunque no llegó a primera el equipo de los Pioneros de Cancún sí logró hacer historia en ese estadio

Construido para más de 5 mil personas, la obra fue realizada por el ingeniero Rafael Lara y el arquitecto Rodolfo Páez, quien es padre del también arquitecto Willy Paez vicepresidente del equipo en la actual administración.

Sus paredes, hoy envejecidas y despintadas fueron testigo de la historia que hizo Pioneros, primero, el 7 de marzo de 1987 en la fecha 36 del torneo, Pioneros amarró su calificación para la liguilla por el ascenso a Primera División de México, luego de un triunfo sobre Querétaro Fútbol Club. Era la primera vez que un equipo de Quintana Roo jugaría la liguilla en esa categoría.

Instalados en la etapa semifinal Pioneros había caído contra el club Queretaro empatando a un gol. Esa tarde, faltando seis minutos para que finalizara el encuentro, el estadio enloqueció cuando al minuto 84’, el portero Jorge Miranda del conjunto Cancunense realizó una mala salida tras un tiro de esquina y Joel Anguiano marco el empate en favor de los Queretanos y eso les costó su pase a la final al conjunto de Cancún.

Pasaron 15 años para el equipo cancunense tomara revancha de aquel partido y levantara su primer título en la categoría de la Segunda División “Nuevos Talentos” en el 2013 cuando sobre su pasto derrotaron por marcador global de 2-1 a Selva Cañera.

Por cambios de la Federación y de la división, los Pioneros de Cancún tuvieron que regresar nuevamente al Estadio Andrés Quintana Roo para disputar sus partidos oficiales, sin embargo al día de hoy, de pie sobre una zona popular de Cancún, el “Cancún 86” todavía es campo de entrenamiento y casa de los Pioneros Jr de la Tercera División Profesional.

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El primer árbitro profesional de Quintana Roo

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“El árbitro es arbitrario por definición. Éste es el abominable tirano que ejerce su dictadura sin oposición posible y el ampuloso verdugo que ejecuta su poder absoluto con gestos de ópera. Silbato en boca, el árbitro sopla los vientos de la fatalidad del destino y otorga o anula los goles. Tarjeta en mano, alza los colores de la condenación: el amarillo, que castiga al pecador y lo obliga al arrepentimiento, y el rojo, que lo arroja al exilio. […] Su trabajo consiste en hacerse odiar. Única unanimidad del fútbol: todos lo odian. Lo silban siempre, jamás lo aplauden.”

Bajo ese contexto literario y la historia futbolística que poco los reconoce, Juan Israel Triunfo Changs de Chetumal se convirtió en el primer arbitro quintanarroense e hizo sonar su silbato de manera oficial un 8 de diciembre de 1983 durante un partido de media semana.

Había sido el primer quintanarroense en conseguir oficialmente su carné que lo avalaba como juez en el partido, que se lo había otorgado la Federación Mexicana de Fútbol. Sin embargo, en aquellas épocas los árbitros locales pitaban los encuentros de los equipos locales, excepto si el equipo rival pedía arbitraje especial.

‘El profe’ como suelen decirle recuerda con gracia algunas anécdotas del pasado, “Me tocó una vez silbar el encuentro entre los Arroceros de Chetumal contra los Conejos de Tuxtla y en aquella ocasión el equipo por primera vez ganaba a los conejos ¡y de qué manera!, el marcador había quedado 3-1” comenta con singular alegría y luego en seriedad prosigue la historia.

“Pero a mi me ganó la novatez y entonces en ese partido el balón sale por una de las bardas del estadio. Vi como algunos aficionados salieron a buscar la pelota, pero me di cuenta que estaban tardando mucho, entonces salí del estadio a buscas el balón yo también… ¿Y cuál fue la sorpresa? ¡que yo era el árbitro! Sin darme cuenta había dejado el partido a medias y a los equipos en la cancha. Había sido algo insólito… pero afortunadamente no pasó nada dentro del terreno de juego” recuerda ‘el profe’.

Con el paso de los años, poco a poco se alejó de las canchas pero su pasión por el fútbol fue más grande que decidió seguir siendo arbitro en Chetumal aunque en categorías inferiores y de vez en cuando todavía a sus 63 años sale a echarse ‘una cascarita’ con los veteranos.

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