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Yucatán

Planilla de unidad priista

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Cinismo y priismo

Antonio Salgado Borge (*)

Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas. Este dicho, claro está, se refiere a segundas partes precedidas por primeras partes aceptables.

Aunque hay excepciones, la idea de fondo aquí es que lo mejor es agotado en la primera de las partes que conforman una serie. Si esto es cierto más frecuentemente que no, ¿qué podemos esperar de la segunda de las partes de algo cuya primera parte fue mala?

Esta pregunta cobró especial relevancia en Yucatán cuando un grupo de priistas, con Ivonne Ortega en el centro, se reunió para anunciar un Proyecto de “unidad” para su partido. La exgobernadora de Yucatán (2007-2012) estuvo flanqueada por algunos de sus más encumbrados correligionarios, como Jorge Carlos Ramírez Marín, Pablo Gamboa —o Emilio Gamboa— y Felipe Cervera. El mensaje es que, mediante la unión de los grupos representados en este anuncio, el PRI podría volver a ser competitivo en el estado y eventualmente ganar la gubernatura de Yucatán en 2024.

El factor Ivonne

La presencia de Ivonne Ortega es importante, pues para algunos militantes de su partido la exgobernadora representa a alguien que “sabe ganar”. Es fácil ver de dónde viene esta afirmación: finalmente, Ivonne derrotó sorpresivamente al PAN en la elección de 2007. Además, el PRI retuvo la gubernatura del estado en 2012. Miradas fuera de su contexto, las cuentas electorales parecen ser positivas. Pero esto cambia cuando se consideran algunos factores presentes en cada uno de estos momentos.

(1) 2007: La llegada. Ivonne Ortega tomó por sorpresa a Yucatán al lanzarse como candidata a la gubernatura. Parte del éxito de este proyecto podría deberse a que la entonces candidata era un joven personaje virtualmente desconocido, emotivo, y que prometía voltear a ver al interior del estado. También jugó un papel importante la decepción de la presidencia de Vicente Fox y la forma en que, “haiga sido, como haiga sido”, Felipe Calderón llegó a la presidencia. A nivel local, el PAN presentó una campaña arrogante y caracterizada por su exceso de confianza. Además, el gobierno de Patricio Patrón, que en retrospectiva ha sido el más exitoso de este siglo, no logró contener los ímpetus de parte de las élites avorazadas que tomaron al PAN en aquel entonces. Finalmente, vale la pena considerar la posibilidad de una suerte de “traición” de Felipe Calderón a Yucatán. La hipótesis es que Calderón llegó a la presidencia en buena medida gracias al apoyo del PRI, Yucatán habría formado parte de los esfuerzos del entonces presidente para devolver este favor al priismo.

Pero también vale la pena considerar que la campaña de Ivonne fue uno de los primeros experimentos del llamado “nuevo PRI”: una fórmula caracterizada por la combinación entre (a) la proyección de figuras jóvenes desconocidas, (b) campañas de mercadotecnia innovadoras y sin precedente, y, sobre todo, (c) el flujo de dinero y de personal de otros estados de la república —en particular el Estado de México— para apoyar estos proyectos. La cereza en este pastel constituido por esta fórmula fue, desde luego, la llegada de Enrique Peña Nieto a la presidencia. Desde luego, esto no se conocía cuando inició la campaña de Ivonne Ortega.

(2) 2012: La salida. Alguien podría decir que Ivonne Ortega entregó buenas cuentas al priismo pues, a pesar de que su gobierno fue desastroso, dejó el palacio de gobierno a uno de sus correligionarios: Rolando Zapata. Pero esto es también engañoso. Y lo es, en primer lugar, porque el PAN en 2012 llevó al cabo campañas francamente decepcionantes. A nivel federal, con Josefina Vázquez Mota como candidata, este partido obtuvo el tercer lugar en las elecciones de 2012. La campaña de esta panista, quien posteriormente recibió a través de su “fundación” alrededor de mil millones de pesos del gobierno de Peña Nieto (“Animal Político”, 4/10/2016), nunca despegó. En la elección estatal, el PAN, cómoda oposición durante cinco años, optó por no renovarse, por postular a individuos impresentables y por no confrontar al PRI. El resultado: aunque la figura de su candidato —Mauricio Sahuí Rivero— discrepaba con algunos de sus acompañantes y logró un porcentaje de votos similar al de Mauricio Vila, su partido perdió de nuevo la elección por la gubernatura.

Las —muchas— vidas de los otros

Si el factor Ivonne está virtualmente obsoleto, también parecen estarlo los “liderazgos” que le acompañaron ese día. El PRI parece no entender el mensaje de repudio generalizado dejado por la elección de 2018: el desprecio a las formas, modos y personajes de la clase política que ha hundido a México. En este sentido, ¿dónde estuvieron Pablo Gamboa —o Emilio Gamboa—, Ramírez Marín o Felipe Cervera durante los seis años de corrupción, impunidad, y mal gobierno de Enrique Peña Nieto? ¿Fueron críticos abiertos del gobierno de Rolando Zapata o lo respaldaron públicamente sin mayor cuestionamiento?

Éstas son, desde luego, preguntas retóricas. Lo importante aquí es que el PRI ha tenido la cara lo suficientemente dura como para prometer que mediante la unión de los personajes que malgobernaron a nivel nacional y local, de los representantes más visibles de la clase política repudiada en las pasadas elecciones, puede lograr un triunfo electoral en Yucatán. En principio, ganar una elección es independiente a tener un gobierno. Por ende, uno podría pensar lo que se piensa en el PRI local: que es posible, a pesar de los antecedentes, y sin importar lo ingenuo —o “loco”— que resulta pensar que un gobierno conformado por las mismas personas que fracasaron durante décadas puede obtener resultados distintos.

Tras el sexenio de Enrique Peña Nieto es altamente improbable que el PRI logre ser competitivo en la elección presidencial de 2024. Por ende, el PRI local no contará con el impulso que esto generaría. Además, es un hecho que este partido contará con menos recursos para sus campañas, con menos gubernaturas que en el pasado y que evidentemente no estarán instalados en la presidencia de la república.

¿PAN con lo mismo?

¿Puede la “unión” de “liderazgos” obsoletos, con Ivonne Ortega y su grupo incluidos, llevar al PRI a la gubernatura de Yucatán en 2024? La respuesta a esta pregunta dependerá en gran medida de lo que ocurra durante el gobierno de Mauricio Vila. Veamos por qué. (a) Por primera vez, Yucatán vive un escenario tripartidista. La irrupción de Morena y la alta aprobación del gobierno de AMLO podría llevar a una elección a tercios. En este contexto, el PRI, si logra mantener alcaldías y su capacidad de “movilización” —acarreo— podría soñar con ser competitivo

(b) Otro factor a considerar es la mezcla entre superficialidad y elitismo mostrados por el gobierno de Mauricio Vila durante sus primeros cien días. El cartón de Tony Peraza publicado el sábado 12 de enero en esta misma página ilustra a la perfección este factor. En este cartón, Ivonne Ortega se pregunta: “¿Por qué regresé? Me dijeron —se responde— que en Yucatán está gobernando alguien que viaja mucho, ama las selfies, está en campaña permanentemente y usa artistas para promover el estado. Así que, ‘obvi’, vine por mis derechos de autora”. Si el gobierno insiste en seguir los pasos del de sus antecesores, el PRI podría ser competitivo.

(c) Si la persona que represente al PRI en la boleta por la gubernatura sale del grupo “unido”, muy probablemente este partido estará encabezado en 2024 por un individuo obsoleto o impresentable. Pero esto podría no ser obstáculo en caso de que las personas que resulten candidatas por el PAN y por Morena tengan características similares —y es evidente que las hay en ambos partidos—.

Conclusión

El grupo que encabezó la “planilla de unidad priista” es básicamente el mismo grupo que, usando las siglas del PRI, ha lesionado durante años los intereses del estado y del país. Sus triunfos electorales pasados se deben más a circunstancias externas que a los méritos de estos personajes. Presentarse como una opción electoral viable implica, por ende, un cinismo o desfachatez casi increíbles. Si bien las condiciones para un triunfo electoral de este grupo están muy lejos de estar dadas, también es cierto que, por increíble que parezca, estos individuos mantienen una rendija de esperanza. El tamaño de esta rendija dependerá del gobierno de Mauricio Vila y del desempeño de la superdelegación de Morena. Es en la medida en que el PAN y Morena se parezcan a la élite priista que esta última podrá ser competitiva.— Edimburgo, Reino Unido.

asalgadoborge@gmail.com

Antonio Salgado Borge

@asalgadoborge

Candidato a doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosofía (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Humanísticos (ITESM)

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