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Despiden a víctimas de Tlahuelilpan con novenario

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Nuevamente el alfalfar recibió a cientos de vecinos de este lugar; ahora fueron las familias de los que murieron, de los heridos y desaparecidos en la explosión de un ducto de Pemex, quienes que se congregaron para finalizar el novenario que la iglesia católica realizó en su honor.

En un encuentro de la Diócesis donde estuvieron presentes los obispos de Tula, Juan Pedro Juárez Meléndez; de Huejutla, José Hirais Acosta Beltrán; y el arzobispo de Tulancingo, Domingo Díaz Acosta, unos mil habitantes de esta zona de Hidalgo se congregaron en busca de consuelo para ellos y oración para sus seres queridos que perdieron la vida.

Tras la explosión del 18 de enero, la zona sur del estado que incluye a municipios como Tlahuelilpan, Tlaxcoapan y Tezontepec, cambió.

Hasta ahora van 118 personas fallecidas y 30 se mantienen con heridas graves.

Isabel Ramírez camina de la mano de dos niños; cada uno con un ramo de flores.

Ella cuenta que desde el día de la explosión no saben nada de su hermano José Armando Ramírez, de 24 años de edad, “quien lo conoció te puede decir era el mejor”.

José, dice su hermana, salió a la toma clandestina para buscar un poco de combustible; se le hizo fácil.

Al día siguiente tenía una cita de trabajo en una empresa en Atitalaquia; el desabasto que había en la zona le impidió contar con combustible para acudir a su cita. Desde ese día no se sabe nada de este joven.

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Isabel dice que están resignados pues saben que ya no lo encontrarán; han buscado en todos los hospitales, en la lista de heridos y no aparece.

“Yo tengo el corazón partido, yo perdí a un hermano, pero mis padres perdieron a un hijo”, declaró.

En la milpa de alfalfa una enorme lona tapa cientos de sillas donde se encuentran los dolientes.

Un altar principal luce al santo patrono de Tlahuelilpan: “San Francisco”.

El arzobispo de Tulancingo, quien preside la ceremonia, trata de brindar consuelo a los habitantes de este lugar y dice que los 120 obispos del país y el Papa Francisco se han unido en oración por el descanso de los fallecidos y la resignación de sus familiares.

Cuidarnos para no vivir experiencias tan amargas como la que acabamos de vivir”.

Al término de la misa se pidió por los heridos y por los fallecidos; uno a uno los nombres de las víctimas de esta tragedia son leídos por los sacerdotes y todos esperan un poco de resignación.

 

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