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Yucatán

La corrupción, sobre ruedas

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Las placas de taxis

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Los políticos buscan sacar provecho de las posiciones que ostentan y lograr algunas prebendas que les dejen buenas ganancias. Exprimen hasta lo imposible el presupuesto y se sirven primero y a los familiares, y olvidan el compromiso de servir a la comunidad.

Unos buscan dobles trabajos, el de la encomienda política y el que tenían anteriormente. No renuncian a ninguno. Así hemos visto desfilar dirigentes sindicales que son legisladores, regidores que tienen otro u otros empleos, legisladores que no renuncian a los otros trabajos. En la actualidad, comienza el exhorto para que regidores y otros funcionarios dejen el doblete laboral, aunque existe una ley que lo prohíbe, pero nunca se ha cumplido con rigor.

Ahora se destapa otra acción del gobierno de Rolando Zapata Bello para favorecer a los correligionarios, amigos o a rivales políticos: la concesión de más de dos mil placas de taxis. Surge una lista de priistas, empresarios, perredistas y familiares que fueron favorecidos con el otorgamiento de estas concesiones.

No sorprende que priistas y amigos de Zapata Bello o de algunos funcionarios aprovecharan esta ventana abierta para lanzarse como sanguijuelas en busca de alguna placa de taxi que les ayude a mejorar los ingresos económicos que, en honor a la verdad, no necesitan por los altos salarios que perciben.

Lo que sí deja un mal sabor de boca es que dirigentes de oposición, concretamente perredistas, y familiares busquen este tipo de prebendas. ¿Cómo es posible que alguien que supuestamente es de izquierda y opositor al gobierno busque beneficiarse con estas placas?

Aquí no importa si se obtuvieron las concesiones de placas antes de las elecciones o si se cubrieron los requisitos para el otorgamiento. Es cuestión de ética. Si uno es opositor y además presume de izquierda y que el corazón late por ese lado, no es saludable políticamente ni ético ir a aprovechar esas concesiones que lanza el gobernador, pues son carnadas atractivas en anzuelos dorados para luego intercambiar favores.

Esto no es nuevo. En años anteriores, algunos gobernadores, principalmente Víctor Cervera Pacheco, utilizaban esa estrategia de regalos, prebendas y “embustes” para tener controlados a los críticos, a los opositores.

Es obvio que muchos priistas, amigos empresarios y familiares del líder del FUTV recibieron estas prebendas. Pero no es aceptable que dirigentes o integrantes de partidos opositores extiendan la mano para recibir estas placas.

Las concesiones de placas de los taxis desde hace años se otorgan con preferencias y tintes partidistas.

Los más beneficiados son los dirigentes del FUTV. Estos múltiples beneficios, por parte de los gobiernos priistas, se recibían desde la época de quien fuera sempiterno dirigente de los taxistas y luego su líder moral: Nerio Torres Ortiz.

Ahora, el actual gobierno anuncia la cancelación de 593 concesiones otorgadas en la administración anterior por no cumplir disposiciones de la ley.

No se conoce con certeza si dentro de estas cancelaciones están los priistas, amigos, empresarios y perredistas que recibieron estas placas.

Tal vez sea difícil cancelar estas concesiones a las personas favorecidas por partidismo político, amiguismo o compadrazgo. Pero por ética ideológica los perredistas y familiares debieran renunciar a estas prebendas y dejar que se les otorgue a personas que sí lo necesitan.

Existen personas que durante años son choferes de taxis pero no son dueños de ninguna concesión de placas. A estas personas se les debe otorgar principalmente. No que aquí primero se le sirve al amigo, al familiar y al dirigente del FUTV, y luego si sobra alguna placa pues se sortea o se vende al mejor postor.

Muchas personas, entre políticos, funcionarios y dirigentes del FUTV, han hecho negocios millonarios con las placas de taxis. Hay ventas y reventas de placas, además de que hay quienes tienen varias concesiones en su poder y buscan personas para que manejen los vehículos.

Es importante controlar estas concesiones para otorgarlas, cuando surjan las convocatorias, sin preferencias. Los dirigentes del FUTV no deben recibir ya ninguna, se supone que ya tienen, ni a los políticos, ni funcionarios, ni a los familiares de éstos. Hay personas que sí quieren la concesión y además van a manejar el taxi. No van a hacer negocio con las placas.

Hay que terminar con esas concesiones matizadas de favoritismos y privilegios. Existen personas que solamente hacen negocios turbios con las placas. El manejo de las concesiones y la venta de placas son negocios millonarios en donde unos pocos se han beneficiado del trabajo de los conductores. Esto también es corrupción. Corrupción sobre ruedas.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

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