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Estamos llamados a reflejar un aspecto de la vida de Cristo

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Razonando nuestra fe

Emmanuel Sherwell Cabello (*)

Toda la vida de Jesús es un misterio: Su encarnación, pasión, muerte, resurrección y ascenso a los cielos para tomar posesión de su gloria.

La palabra “misterio”, desde la mirada de San Pablo —mysterium—, hace referencia al plan de Dios y su designio de salvación —secreto y oculto— desde antes de la Creación, y que después dispuso dárnoslo a conocer en Cristo, su hijo.

El misterio de Cristo sugiere una realidad profunda para nosotros, que si bien es cierto es una sabiduría escondida de Dios, al ser revelado crea toda una unidad con Él, aunque ciertamente, el misterio de Cristo despierta para nosotros preguntas, por más que tengamos una inteligencia superior es muy difícil abarcarlo.

Hoy, en el misterio de salvación anunciado por Cristo, tenemos que pedirle —y mucho— ser constructores de su Reino, de su comunidad de vida, la cual es dialogal, fraterna, de puertas abiertas y donde somos valorados como personas, con buenos modales, sin distinciones y en la que tenemos a la Eucaristía como fuente y culminación de nuestra vida cristiana.

Ser constructores del Reino de Dios significa pegar todos los días los tabiques de la unidad, de la casa común, de fomentar los acuerdos ante un mundo inmerso en la dictadura del relativismo que no reconoce nada como absoluto y que deja únicamente al “yo” y sus caprichos como última medida.

Cuán necesario es fomentar hoy la comunidad, principalmente en la familia, la parroquia, los colegios y el trabajo. Debemos ser constructores de unidad, de la fraternidad humana, ser constructores de las dinámicas de esperanza allá en las periferias existenciales del hombre que tanto nos dañan y consumen.

La realidad de la comunidad cristiana —incluidos presbíteros— requiere que su estilo, lenguaje y actitudes estén siempre atentas a las personas, partiendo de los más pequeños.

Estamos llamados a reflejar un aspecto de la vida de Cristo.

Ciertamente es inabarcable, pero preguntémonos ¿en mi vida, cuál es el aspecto que Dios quiere de Jesús que YO refleje a los demás?.

Seminarista católico

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