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Las pioneras que transformaron la sociedad europea cuando nadie les escuchaba

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Fueron ingenieras cuando las escuelas les cerraban la puerta, artistas cuando las mujeres solo podían ser musas y activistas cuando la sociedad no les escuchaba: son ocho vidas extraordinarias recogidas en una exposición de la biblioteca digital europea, Europeana, que culmina hoy en el Día de la Mujer.

La serie “Pioneras”, iniciada el pasado 18 de enero, se ha ido completando semana a semana con la entrada de una nueva mujer extraordinaria y concluye este señalado viernes con la entrada de la poeta y traductora búlgara Dora Gabe (1888-1983).

Gabe se une a la renombrada química Marie Curie, la ingeniera rumana Elisa Leonida, la pintora sueca Amalia Lindegren, la humanista francesa Germaine de Staël, la naturalista e ilustradora alemana Maria Sibylla Merian, la pintora renacentista italiana Sofonisba Anguissola y la sufragista holandesa Aletta Jacobs.

La coordinadora de la exposición, Maggy Szynkielewska, explicó a Efe que el criterio más importante para elegirlas a ellas había sido mostrar diferentes sectores de trabajo y países de origen, así como una mezcla de mujeres más conocidas y otras que no aparecen tan a menudo en los libros de historia.

Marie Curie, la primera persona en ganar dos premios Nobel y la única que lo ha ganado en dos disciplinas diferentes, es la más reconocida de las ocho integrantes de la exposición, que cuenta como la química tuvo que estudiar de forma clandestina, en un momento en el que las mujeres no podían ir a la universidad, en una que cambiaba la localización de sus clases cada poco para evitar que las autoridades les detuvieran.

Es un rasgo que comparten todas las que forman parte de la exposición: la Real Academia Sueca de Bellas Artes no aceptó a Amalia Lindegren en 1842, Elisa Leónida vio como la Escuela de Puentes y Caminos de Bucarest rechazaba su solicitud por ser mujer a principios del siglo XX y Maria Sibylla Merian, nacida en 1674, no tenía permitido:

“estudiar o dibujar la desnudez humana”.

Todas ellas perseveraron y lograron desarrollar sus talentos de una forma u otra, como Sofonisba Anguissola (1532-1625), la primera pintora que alcanzó reconocimiento internacional:

“en un momento en el que las mujeres eran vistas como objetos para ser representadas en el arte, no como artistas”.

Respetada por Miguel Ángel y Anthony van Dyck, Sofonisba fue pintora de la corte de Felipe II en Madrid y su éxito abrió las puertas a muchas artistas que siguieron sus pasos.

Si estas ocho escogidas pudieran ver el mundo hoy, a principios del siglo XIX, celebrando de forma global el Día de la Mujer.

“espero que estuvieran contentas con cuántas posibilidades más (que en su época) hay para las mujeres”, afirma Szynkielewska. “El número de mujeres que entran en la fuerza laboral está al alza en todo el mundo y ese es el primer paso para ganar autonomía en lo económico”.

La coordinadora de la exposición reconoce que el proceso de elaborar los perfiles e historias de estas ocho personas, acompañados de mucho material histórico en forma de fotografías, fue un proceso “intenso pero gratificante”.

“Nos ha hecho darnos cuenta del desafortunado sesgo que hay en el sector de las galerías, bibliotecas, museos y archivos. Cada vez que queríamos llamar la atención sobre una mujer algo menos conocida, era un reto encontrar material digitalizado sobre ella”, explica.

Con una búsqueda superficial, advierte Szynkielewska, es fácil pensar que no hay mujeres notables en ciertos dominios o países, “pero no es verdad”.

“Durante siglos los logros de las mujeres no fueron considerados igual de importantes que los de los hombres”, señala la coordinadora de Europeana.

“Este es el motivo por el que las instituciones de patrimonio cultural no han guardado materiales sobre artistas o científicas de la misma forma que con los hombres”, añade.

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Para Europeana, que se nutre de materiales que recopilan archivos, bibliotecas y galerías de toda la Unión Europea (UE), este sesgo, “no consciente pero sí sintomático” según Szynkielewska, limita la variedad de historias de mujeres que pueden mostrar.

“Espero que con exposiciones como ‘Pioneras’ animemos a nuestros socios de las galerías, bibliotecas, museos y archivos para dar más prominencia a las historias de las mujeres escondidas en sus colecciones”, concluye.

EFE

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