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Cerveza artesanal como atracción turística

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La cerveza artesanal se ha convertido en Argentina en una nueva atracción turística y parte de ello se debe a la labor desarrollada por los amantes de la bebida localizados en la ciudad de San Carlos de Bariloche, en la provincia de Río Negro, unos 1.345 kilómetros al sur de Buenos Aires. Allí, la cerveza artesanal es uno de los principales productos gastronómicos y turísticos de la ciudad, con cervecerías premiadas internacionalmente y reconocidas en todo el mundo.

El rubro cuenta con su propio distrito, su propia ruta cervecera y variedades con una impronta única. Según datos del ente local de Turismo, en la zona hay, entre fábricas y bares, unos 25 emprendimientos de este tipo, cada uno elaborando su propio estilo de cerveza.

En la práctica es, junto al chocolate, la industria alimenticia que genera mayor volumen económico en la ciudad, ya que allí, entre lagos y montañas, se producen al año más de un millón de litros de cerveza.

Xinhua visitó el establecimiento de Wesley Brewery, un emprendimiento familiar que cobró impulso en los últimos años, aunque reconoce sus orígenes en la década de los años 1950, cuando Eduardo Wesley, un excombatiente de la Segunda Guerra Mundial, se instaló en la Patagonia.

Con espíritu emprendedor, el hombre estableció su chacra en las afueras de una pujante San Carlos de Bariloche, donde desarrolló diversas actividades, entre ellas, la elaboración casera de licores, sidras y cervezas. Marcos Wesley, uno de los propietarios de la cervecería junto con dos hermanos, explicó:

“Trabajamos con turismo hace muchísimos años. Arrancamos hace ocho haciendo cerveza para nosotros, con un libro de mi abuela, entre amigos y hermanos. Hace cuatro o cinco años comenzamos a producir más de lo que tomábamos y empezamos a vender. Decidimos embarcarnos en esto de la cerveza artesanal”.

“De a poco empezamos a crecer y hoy por hoy estamos embotellando, sacando (el producto) en barriles para varias partes del país”, con una producción estimada en “alrededor de 10 mil litros semanales, a lo que se suman las botellas”, dijo el experto.

El emprendimiento familiar está ubicado en la antigua chacra del abuelo Wesley, donde se elaboran cervezas con el agua más pura de la Cordillera de los Andes, que nace de vertientes de la falda del Cerro Campanario.

Se utilizan lúpulos frescos de la Comarca Andina, “de la zona productiva de El Bolsón, que es cerca y ofrece lúpulos cerca y frescos, a lo que se suma la calidad del agua, que viene de deshielo o de arroyos y es muy baja en minerales, y es muy buena para hacer cerveza”, contó Wesley. Al explicar el auge del sector, el maestro cervecero contó que en la región “se hizo costumbre no salir a tomar una cerveza industrial, se busca otro tipo de producto”. Por ello, precisó, “en los últimos años el crecimiento fue exponencial, la mayoría de las empresas creció al 50 o 100 por ciento anual.

Ahora se paró un poquito por la recesión (de la economía), pero es un mercado que, una vez que se entra como consumidor, es muy difícil volver atrás. Una vez que se empieza a tomar cerveza artesanal, que es distinta a la industrial, se entra a un panorama más amplio”.

La cervecería Wesley ofrece hasta 15 estilos distintos de cerveza, destacó el propietario: “Algunas pasan por barrica, otras tienen otro tipo de procesos, con levaduras ‘Lager’, o levaduras ‘Ale’, otras son 100 por ciento con levadura local, descubierta aquí y tiene una muy buena aceptación”.

El emprendimiento se suma a otros ubicados en la zona urbana, a pocos metros del Centro Cívico y junto al histórico Club Andino, donde los visitantes pueden recorrer una decena de pequeños y medianos locales. Allí, sobre las calles Juramento, 20 de febrero y Elflein, las más tradicionales marcas y pequeños y cálidos bares conforman un circuito que ofrece múltiples y diferentes propuestas durante todo el año.

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Para quienes desean ir más allá y salir del casco urbano, una ruta cervecera ofrece paradas a lo largo de la emblemática Avenida Bustillo, ubicada a un lado del lago Nahuel Huapi, uno de los más importantes de Argentina. “Es una cuestión cultural. La gente en San Carlos de Bariloche sale y busca tomar cerveza artesanal”, sonrió Wesley.

Xinhua

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