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Quintana Roo

Naia: el esqueleto más antiguo de América

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Descubierta hace doce años, el equipo científico que hizo tan importante hallazgo ha dado a conocer los primeros detalles de cómo vivió la mujer más importante de América

Un equipo de científicos se encontró en 2007 con uno de los grandes descubrimientos de su historia: habían comenzado a investigar Hoyo Negro, un cenote -estanque natural abastecido por un río subterráneo- situado en Quintana Roo (México) que tiene el honor de ser una de lascámaras subterráneas más grandes del mundo. Pero lo que no podían ni imaginar es lo que iban a hallar allí: a Naia, el esqueleto más antiguo y mejor conservado de toda América.

Los espeleobuzos Alejandro Álvarez, Alberto Nava y Franco Attolini, miembros del Proyecto Espeleológico Tulum, fueron los que encontraron los huesos a más de 30 metros de profundidad, en una zona que hace muchos años no estaba anegada por el agua, por lo que se trataba de una cueva utilizada por los antiguos habitantes de la zona. Lo que encontraron les sorprendió: pudieron recuperar casi íntegramente un cadáver que tenía más de 13.000 años de antigüedad.

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Los científicos encontraron el cráneo intacto, los dos brazos y una pierna completamente íntegros, además de varios otros huesos como algunas partes de la columna vertebral, caderas, pelvis y sacro, entre otras partes. Si era fortuna encontrar un esqueleto prácticamente completo a tanta profundidad, la alegría fue mayor tras descubrir con los primeros análisis que se trataba del cadáver más antiguo nunca antes descubierto en todo el continente americano.

Ahora, una década después, los científicos han terminado el primer estudio completo de Naia, como la llamaron los expertos. Se trata de una mujer adolescente, cuya edad en el momento de fallecer sería de entre 15 y 17 años y muy menuda de cuerpo, pues su estatura era ligeramente inferior a los 1,50 metros y su peso era de unos 50 kilogramos aproximadamente. La gran sorpresa de las pruebas llegó al saber que era madre y que murió accidentalmente.


Naia, que se hizo célebre en 2014 por ser el esqueleto humano más antiguo, completo y genéticamente intacto hallado en el continente americano. EFE

En las conclusiones presentadas por James Chatters, investigador principal del Proyecto Hoyo Negro, perteneciente a la Subdirección de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, se revelan algunos aspectos de cómo vivió esta joven hace más de 13.000 años. El estudio del sacro revela que era madre, aunque no se puede precisar cuánto tiempo antes de su muerte, además de que no tuvo una vida sencilla.

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Una vida nada sencilla

Según los estudios, Naia tuvo una vida llena de problemas y de dificultad: esta joven se trataba de una persona muy activa físicamente hablando y, según se desprende de las marcas halladas en los huesos de sus brazos, fue maltratada cuando era una niña, además de sufrir una clara situación de desnutrición. Posiblemente en esa búsqueda de alimento, sobre todo si tenía un menor a su cargo, llegaron sus últimas horas de vida en Hoyo Negro.

Tal y como se ha demostrado con el análisis de los huesos recuperados, esta joven falleció tras sufrir una caída, presumiblemente al tratar de entrar en un nivel inferior de la cueva. Al parecer, los restos encontrados junto a ella hacen pensar que llevaba algo para iluminar el interior de la cueva, pero un traspiés provocó que se rompiera la pelvis, lo que al final supuso su muerte al no poder salir del exterior de la cueva, ni poder alcanzar comida o bebida.

Como curiosidad, junto al cadáver de Naia se encontraron hasta 44 especies diferentes de animales, entre los que se encontraron un ocelote, varios perezosos gigantes y un tigre diente de sable, uno de los animales más espectaculares que han pisado la faz de la Tierra. Los restos de esta mujer además han servido para comprender cómo los primeros pobladores de América llegaron caminando desde Asia, por el conocido como puente de Beringia (a día de hoy, el Estrecho de Bering).

El Confidencial

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