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Yucatán

El orgullo de ser “de pueblo”

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Coloquio de Cronistas (1)

José Antonio Gutiérrez Triay (*)

Invitados por la reciente Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey) 2019, nos reunimos en Mérida cronistas del interior del Estado, de los municipios de Muna, Hunucmá, Motul, Ticul y Espita, todos con peculiares formas y estilos.

Y es que nuestros municipios tienen su modo particular de ver la historia nacional y estatal, sus anécdotas, su creación artística, leyendas: su signo, su ser.

Nos dieron la oportunidad de compartir experiencias. Somos los “cuautitlanes” regionales, a los que nos dicen “de pueblo” y con orgullo lo aceptamos y pregonamos.

Migrante, su servidor ha recibido siempre buen trato en Mérida, la capital, incluso cuando algún despistado intenta denostarme por provenir de una villa oriental, mi natal Espita.

Inicié mi intervención en el Coloquio de Cronistas con esta cita: “Algún día la ciencia sociológica habrá de ponderar el efecto vivificante del alma y pensamiento provincianos en la vida cultural y moral del país… el alma de los exponentes de la provincia tonifica y rejuvenece el espíritu decadente y escéptico de las grandes urbes” ( 7 de agosto de 1952 en la capital del país).

Así pronunció el Dr. Felipe López Rosado como orador —el otro que usó la palestra fue el Dr. Ignacio Burgoa Orihuela— en el homenaje que el Ateneo Español en México rindió al también doctor en Derecho, venerable jurisconsulto Vicente Peniche López, quien viera la luz primera en Espita en 1880.

Con respeto agregué la sugerencia, como texto básico para los integrantes de la Asociación de Cronistas e Historiadores de Yucatán, la lectura de Pueblo en Vilo, obra clásica de microhistoria del Dr. Luis González, del Colegio de México, con base en su pueblo natal: San José de Gracia, Michoacán. Obra con el academicismo necesario para fundamentar los trabajos de investigación social, pero sin la pedantería académica.

Era menester recordar al “Relator ad vitam” de Espita, don Prudencio Patrón Peniche, quien hace cincuenta años falleció y dejó inmensa obra escrita acerca de su tierra natal, además de afamado pedagogo, todo un filántropo; por cierto, tío de monseñor Jorge Carlos Patrón Wong. Existe vasta obra documentada acerca del terruño, de propios y extraños.

Paso

Se deduce del Chilam Balam de Chumayel, en la traducción de Mediz Bolio (foja 5), que los itzaes , durante la peregrinación llamada la pequeña bajada, antes de instalarse en Chichén pasaron por Xppitah. “Y pasaron por Espita, pueblo también”, entre los años 462 al 522, según la investigación de don Juan de Dios Pérez Galaz.

Compleja es su toponimia, para unos es XPITHÁ (poca agua), porque en la población no hay ningún cenote. Para otros es lugar de la flor del tajonal y hay quien dice es “agua que salta,” quizá porque en una “rejoyada” céntrica, cuando llueve fuerte se percibe una visión y sonido de cascadas. Ahora con la modernización han puesto diques a ese desagüe natural que inspiró al exrector de la Uady Carlos Pasos Novelo para componer una muy emotiva canción en el sentir de los espiteños: “Arroyito. Es Espita la tierra de sus ancestros” (Continuará).— Mérida, Yucatán.

Profesor jubilado

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