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Oración por los sacerdotes

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Semana del Seminario 2019

María Trinidad Reyes Vázquez (*)

El sacerdocio es para todos los bautizados, ya que al recibir el sacramento del Bautismo recibimos el ser sacerdotes, profetas y reyes, y así todos nos asemejamos a Jesús a través del sacerdocio. Sin embargo, solo algunos reciben el llamado a vivir y ejercer esta vocación como pastores, ministros suyos y les da la gracia y potestad para:

Llevar la Buena Nueva enseñando a través de la Sagrada Escritura y la Doctrina de la Iglesia pero, sobre todo, con su vida y testimonio.

Perdonar los pecados a través del sacramento de la Reconciliación. Ofrecer y ofrecerse en favor de sus hermanos, orando por todos.

Convertir el pan y el vino en el cuerpo y sangre de Cristo en la celebración eucarística. Bautizar, haciendo nuevos hijos de Dios a través del sacramento.

El Señor da a los sacerdotes la potestad y la tarea de enseñar, de bautizar y guiar a sus “ovejas”, al expresarles: “A mí se me ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra, id pues y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mt. 28, 18-20). Y aunque todos somos sacerdotes por el Bautismo y todos estamos llamados a la santidad, a ser santos desde nuestra vocación específica, el sacerdote necesita de manera especial de la oración de todos los fieles cristianos para alcanzar la santidad, ya que es presencia de Cristo Sacerdote, y en medio de su humanidad y debilidades es tentado por el mal con más insistencia, porque el maligno quiere hacer creer a la comunidad que ¿cómo un hombre va a ser presencia de Jesús si es similar a nosotros?

Cierto, es un hombre como todos, pero es tomado de entre los hombres para ser presencia de Jesús Sacerdote en medio de la humanidad, es decir, “Otros Cristos”, los ungidos. En la comunidad cristiana también estamos llamados a orar por nuestros sacerdotes, pastores elegidos por Dios para llevarnos a Él y para que sean santos como Jesús es santo, no simples ministros que cumplen un compromiso sino que busquen ser santos.

Guía ejemplar

Por eso, hermanos, sigamos orando por ellos para que, siendo ellos santos, nos ayuden a todos los cristianos, con su ejemplo y presencia de vida, seamos santos.

Porque es a través de la santidad como Jesús quiere que seamos felices y lleguemos al conocimiento de la verdad, que es Él mismo.

Si queremos sacerdotes santos, oremos siempre y a cada momento por ellos. El sacerdote santo es reflejo de la oración de su comunidad, de este pueblo sacerdotal que ora, ofrece y se ofrece por su santificación.

Religiosa Oblata de Jesús Sacerdote.

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