Connect with us

Campeche

Un milagro guadalupano. “Le rogaba a Dios que no me la quitara”

Publicado

En

Un milagro guadalupano. “Le rogaba a Dios que no me la quitara”

Stephanie vivió una pesadilla tras los peores pronósticos de los doctores, hoy su milagro guadalupano tiene 1 año 7 meses

Milagro guadalupano. “Me revisaron los ginecólogos y me dijeron que estaba teniendo un aborto tipo reloj de arena, medio saco gestacional estaba por fuera del útero y la otra parte aún seguía dentro, que ya no había nada qué hacer”.

El equipo de La i entrevistó a Stephanie Méndez, quien hace aproximadamente dos años tuvo un milagro de la Virgen de Guadalupe.

Stephanie nos platicó qué fue lo que le sucedió durante su embarazo: “Cuando tenía 4 meses y medio de  embarazo estaba en la casa y de repente me dio dolor en el vientre, entré al baño y vi que pase el ‘tapón’, inmediatamente fui al IMSS, me revisaron los ginecólogos y me dijeron que estaba teniendo un aborto”.

Al escuchar estas palabras, la joven externó  que quedó devastada, pues ella y su esposo esperaban con todo el corazón a su “princesa caramelo”, como le dicen a la pequeña María Fernanda, que hoy en día tiene 1 año 7 meses de edad y no ha presentado ningún problema en su desarrollo.

Nos siguió platicando que los médicos procedieron a internarla y que ella estaba esperando que pasara lo inevitable, “le rogaba a Dios y a la Virgen que por favor no me la quitara, que me diera una esperanza”;  externó que en el momento que vivía la peor angustia de su vida, entró un doctor por la puerta y les dijo que había una posibilidad de salvar a su bebé, sin embargo el procedimiento era muy riesgoso y no garantizaba nada.

“El doctor nos comentó del ‘cerclaje cervical’, que consistía en empujar el saco donde se encontraba la bebé hacia adentro, para que regresara a la posición inicial”. Ella y su esposo aceptaron este procedimiento, pues en ese momento no tenían “nada” que perder, pero si funcionaba tenían mucho que ganar.

Te podría interesar: Poste peligroso en el mercado PSB de Campeche

Explicó que al poco tiempo de que iniciaron el procedimiento, uno de los doctores dijo que la bolsa se había roto, que ya no había nada que hacer, “yo quería llorar pero no podía, sentía en el pecho una calma, una tranquilidad que no puedo explicar, sentía que todo iba a salir bien”, comentó que el doctor que la atendía mando a hacer estudios del agua que había para saber si era del saco, “se habrá ido como dos minutos pero para mí fue una eternidad”.

Conversó que los estudios arrojaron que el agua no era del saco y podían seguir con el procedimiento, mismo que terminaron poco tiempo después.

“Después de ese día tenía que estar en cama sin moverme para absolutamente nada ni para ir al baño, pues cualquier movimiento podía desatar en contracciones o que se reventara el cerclaje”. Stephanie charló que estuvo unos tres meses y medio en cama, situación que le fue difícil, pues en casa tenía un niño de un año y medio que necesitaba de su mamá, pero que gracias al apoyo de su familia pudo sobrellevar la situación.

El paso de esos tres meses y medio fue muy difícil para Stephanie.

Un milagro guadalupano. “Le rogaba a Dios que no me la quitara”

“Llegué a sentirme muy mal emocionalmente, fue muy difícil todo el proceso, me la pase en el IMSS casi los tres meses, pues por más que tomaba medicamentos y estaba todo el tiempo inmóvil, los doctores me explicaban que era mucho el riesgo, ya que era como un “globo” amarrado si le haces presión estalla y pues si eso me pasaba podíamos morir las dos, obviamente yo no quería eso”.

Externó que llegó a reprocharle a Dios y a la Virgen, pues ella ya había perdido a su mamá y a su abuelita, aseguró que en el fondo de su corazón se resistía a creer que los milagros existían.

Después de todo ese doloroso proceso, donde ella afirma que su fe y su convicción fueron creciendo, María Fernanda nació a las 36 semanas de gestación, se le consideró prematura porque no llegó a las 40 semanas, pero por su peso no fue considera con algún riesgo.

La bebe estuvo tres días en el hospital en un cunero con casco de oxígeno para el cual se fue adaptando de manera favorable, por lo cual procedieron a darle de alta.

Te podría interesar: Vendedoras se agarran a golpes, menor resulta lesionada

Significó que su fe se puso a prueba, pues en una de sus tantas visitas al hospital, le dijeron que cuando cumpliera las 26 semanas de embarazo, le realizarían una cesárea ya que ella corría mucho riesgo, pero no podían asegurarle que la bebe viviera, “lloré mucho y le supliqué a la Virgen que por favor no me la quitara, que si ella de verdad existe, me demostrara haciéndome el milagro de permitirme tener a mi hija, que ella sabía lo que era perder un hijo y yo no creía poder soportarlo”.

Nos conversó que a Dios le pidió el milagro de que su hija naciera y en agradecimiento le pondría el nombre de su madre a su hija, por eso la niña se llama María Fernanda.

Figuró que al nacer su hija, los doctores le dijeron que le agradeciera a todos los santos que ella les rezó, porque después de todo lo que paso ni los doctores podían creer que la niña se encontrara bien. “Jamás se me va a olvidar lo que el doctor me dijo: Así es, esto es un milagro, ni yo que llevo tantos años de ginecólogo puedo creer eso, solo hay una respuesta: Dios”.

 Nos charló  que en agradecimiento al milagro que la Virgen de Guadalupe y Dios le cumplieron prometió llevarle desayuno junto a María Fernanda a todos a los guadalupanos que llegan a la iglesia de Guadalupe para diciembre y no sólo eso, hacer que más personas se sumen a esa labor y acercarlos a ella contándoles el milagro de la vida de Mafer.  “¿Por qué a ellos y no a los necesitados? Pues porque ellos como yo en algún momento estuvieron de rodillas con lágrimas en los ojos suplicando por un milagro y me identifico con ellos”, puntualizó.

Culminó la entrevista enfatizando que siempre estará agradecida no solo con la Virgen y Dios, si no con los doctores que estuvieron presentes con ella, durante todo este tiempo, también invitó a todas las personas que han pedido un milagro a que no pierdan la fe, porque tarde o temprano los milagros se cumplen, “hoy yo camino de la mano con mi milagro, la veo despertar todos los días y me hace feliz”. Finalizó.

Con información de Néstor Barrera / La i Campeche