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El abuso escolar en todos los niveles educativos (bullying)

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(*) Manuel Buenrostro Alba

La violencia en las escuelas ha sido una práctica que se remonta a periodos históricos. Todos los que hemos estudiado algún ciclo escolar, desde los niveles básicos, hasta de posgrado, hemos vivido algún tipo de violencia de parte de nuestros compañeros.

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En otros momentos, hemos violentado a nuestros compañeros de diferentes maneras. Sin embargo parece como si se tratara de un asunto nuevo o reciente, sólo porque ahora se ha llegado a niveles más altos y porque se le ha puesto nombre a esta práctica: bullying.

Los estudios al respecto tampoco son nuevos.

La antropología tiene incluso una tendencia llamada antropología de la educación, que abarca diferentes niveles de análisis, pero que en algún momento ha abordado el tema de la violencia escolar.

Por ejemplo, se ha estudiado mucho sobre la apropiación de los espacios tanto en escuelas mixtas, como en escuelas de varones y para mujeres, división que cada vez es menos frecuente en los distintos niveles educativos.

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Aunque todavía existen escuelas para varones y otras exclusivas para mujeres. En escuelas que sólo tienen estudiantes de un solo sexo también existe el abuso entre compañeros y compañeras.

El comportamiento del agresor y de la víctima no sólo se puede analizar psicológicamente, sino también simbólicamente. Por ejemplo, el ponerle apodos a los compañeros de la escuela es una forma de violencia.

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A muchos nos han puesto apodos por nuestros rasgos físicos, lo cual es una forma de bullying. En primer término se puede utilizar alguna característica física para apodar a un estudiante: gordo, flaco, chino, manotas, patón, moreno, negro, güero, chaparro, pecoso, orejón, ojón, dientón, chimuelo, narizón, etcétera.

Otro recurso utilizado para poner apodos, es la distorsión del nombre de pila, o de los apellidos.

Se buscan palabras parecidas para hacer que el nombre o apellido suene de forma divertida o ridícula para los abusadores. La condición económica y el origen étnico también han sido utilizados para realizar violencia escolar.

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El desempeño académico, artístico, físico, o recreativo, también puede ser utilizado como una forma de burla hacia aquellos que tiene un rendimiento bajo en cualquiera de las actividades mencionadas. Aquellos que son malos en deportes, o en canto, baile, música, y también en alguna materia específica, o una habilidad física o académica.

En ocasiones la violencia puede venir del grupo de profesores, quienes utilizan su figura de autoridad para ejercer algún tipo de violencia.

Esto es cada vez menos frecuente, ya que ahora hay más información sobre los derechos humanos y los derechos de los estudiantes. Pero a varias generaciones les tocaron burlas, golpes, castigos físicos y psicológicos. Recientemente se han denunciado públicamente en diferentes instituciones educativas casos de acoso y abuso sexual en contra de estudiantes, sobre todo del género femenino.

La violencia escolar que existe en la actualidad ha tomado formas diversas que tienen que ver con la época en la que vivimos. Por ejemplo, ahora se sube a las redes sociales información en video, fotos, blogs, que son utilizados para burlarse de un compañero y ejercer cierto tipo de violencia.

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A esta modalidad se le ha llamado cyberbullying, en donde ya no es necesario el abuso físico, pero que afecta a la persona que es víctima de este tipo de violencia. Se puede practicar el abuso sin tener contacto físico con la persona.

El cyberbullying también es denominado como acoso virtual o acoso cibernético.

Tiene que ver con el uso de redes sociales para acosar a una persona o grupo de personas, mediante ataques personales, divulgación de información confidencial o falsa entre otros medios electrónicos.

A pesar de los estudios existentes, todavía hace falta seguir trabajando este tema. Pero lo mejor es que se hagan investigaciones científicas que analicen todos los aspectos de la violencia: social, económico, político, cultural, de género, entre otros.

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El problema del bullying requiere de la participación de profesores, estudiantes, pero sobre todo de la educación en casa. Es un asunto que compete a todos y que se puede evitar.

Existen casos en los cuales algunos estudiantes decidieron quitarse la vida para escapar del acoso escolar, algunos han sido documentados en redes sociales.

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En muchos de estos casos existieron señales de alerta que no fueron tomados en cuenta, lo cual pudo haber evitado una tragedia, pero no se le puso la atención necesaria al problema.

No sólo es un problema escolar, es un problema familiar, social y cultural.

Efectivamente en otros tiempos se hablaba de que siempre existe un abusador en la escuela, ahora existen abusadores que adquieren rasgos diversos y complejos. Ya no es un problema de fuerza física, sino de poder, colectivo, de masas, cibernético, y se deben generar mecanismo integrales que disminuyan y contribuyan a la prevención del bullying.

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Hay que reconocer y evidenciar el problema para trabajar en las causas y evitar que se siga reproduciendo en los espacios educativos. Desde los niveles más básicos, hasta los más avanzados, incluyendo posgrados.

(*) Doctor en Antropología
Profesor Investigador en la Universidad de Quintana Roo
buenrostro_manuel@yahoo.com.mx

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