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El peritaje antropológico como forma de entender la diversidad cultural

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Por: Manuel Buenrostro Alba

La antropología se ha preocupado por comprender la diversidad cultural. Los aportes en lo que respecta a los peritajes antropológicos se han ido reconociendo poco a poco. Sin embargo, todavía no han incidido lo suficiente para que adquieran relevancia y se vuelvan una práctica común. En muchos casos la solicitud y elaboración de un peritaje depende de que lo solicite un juez. El peritaje tiene diferentes funciones: es un medio y una prueba que implica el uso de técnicas y métodos concretos aplicados a un hecho o suceso específico y elaborado por un especialista en alguna ciencia, arte u oficio.

El contenido de los peritajes antropológicos pone a la mano de los defensores de los derechos indígenas información especializada que puede ser utilizada en un procedimiento jurídico que se le siga a una persona que muestre diferencias culturales.

Por ejemplo, en el estado de Campeche se han realizado peritajes que tratan de demostrar que las armas (rifles de caza) deben de ser consideradas como herramientas de trabajo y no como armas de fuego. Sobre esto es difícil convencer a las autoridades de que los mayas no poseen las armas para dedicarse a actos ilícitos, sino que es una herramienta de trabajo como el machete. Algunos autores incluso han planteado que el rifle maya podría considerarse como parte de la indumentaria maya.

Un avance importante sobre el reconocimiento de la diversidad cultural y el uso de peritajes antropológicos fue la publicación en el Diario Oficial de la Federación, el 8 de enero de 1991, de la modificación al Código Federal de Procedimientos Penales (CFPP) que permite la incorporación explícita de la figura del peritaje antropológico. Particularmente se destaca en el artículo 220 Bis, el CFPP establece que:

“Cuando el inculpado pertenezca a un grupo étnico indígena, se procurará allegarse dictámenes periciales, a fin de que el juzgador ahonde en el conocimiento de su personalidad y capte su diferencia cultural respecto a la cultura media nacional”.

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Los peritajes más conocidos y comunes en la actualidad son los de antropología física. Estos están vinculados a la medicina forense y sirven para varias cosas: determinar causas y momento de muerte de una persona. Los peritajes desde la antropología física se han dedicado tanto a personas vivas o muertas recientemente (contemporáneas), así como a muertos antiguos (poblaciones pretéritas). En el caso de personas vivas, estos peritajes se llevan a cabo para indicar casos de violencia intrafamiliar o de otro tipo, tipos de lesiones, identificación de personas por cambios de edad, ambientes laborales y problemas de salud, prácticas sexuales o delitos sexuales, entre otros. En lo que respecta a población muerta recientemente el peritaje contribuye a la identificación de las personas, causas de muerte, tipos de lesiones, y lo relacionado con la criminalística y medicina forense. En cuanto a los muertos antiguos, se puede determinar la antigüedad de los restos humanos, causas de muerte, sexo de la persona, edad al momento de morir, existencia de lesiones o desgastes por prácticas antiguas, entre otros. Para los peritajes relacionados con casos que sucedieron en el pasado, en estos casos, y en todos aquellos que tengan más de setenta años, no se inician averiguaciones previas, ya que los restos humanos hallados que tengan más de setenta años de haber fallecido, ya se consideran hechos históricos. Este tipo de peritaje lo realiza el antropólogo físico.

Otro tipo de peritaje es el lingüístico, este tipo de peritaje evalúa el dominio y uso de la lengua. El perito lingüista también interpreta y transmite información al juez y a la persona acusada que no habla español. Es importante destacar que no es lo mismo un perito traductor, que un intérprete, o un simple traductor. El perito traductor debe tener ciertos conocimientos jurídicos para poder integrar información pertinente en el expediente de un caso que requiera su intervención. Este tipo de peritajes lo realiza el lingüista, quien posee conocimientos para poder realizar la caracterización sociolingüística de los sujetos, así como conocer las variedades de comunicación. El peritaje lingüístico puede ser un diagnóstico de competencia oral, para el cual se consideran diferentes etapas para evaluar la expresión oral en una lengua específica. Inicia con la verificación que consiste en una prueba de léxico básico con base en fotografías de cosas que se le muestran a una persona, quien tiene que identificar y nombrar las imágenes en la lengua específica. La segunda etapa también es con el uso de fotografías de las cuales se describe lo que se ve en ellas, pero tratando de hilar frases nominales y el uso de nexos, así como el conocimiento de clasificadores nominales y numerales en la lengua que se quiere verificar. En la tercera etapa de la prueba la persona tiene que llevar a cabo una discusión de algún tema o la explicación de algún evento; en esta parte debe de hilar ideas y argumentar sobre situaciones que el perito considere pertinente preguntar.

El etnohistórico es el otro tipo de peritaje. Este tipo sirve para realizar estudios territoriales, muchas veces para determinar la posesión y propiedad de un territorio específico. Se basan en estudios documentales que presentan argumentos históricos y culturales. Requieren de conocimientos de paleografía para analizar la validez de documentos que muchas veces se presentan para demandar la legítima propiedad de un territorio. Puede tratarse de dos o más poblaciones que se encuentren en conflicto por la posesión de un territorio, o para demostrar ante una autoridad la propiedad legal de un terreno otorgado hace mucho tiempo. El especialista que realiza este tipo de peritajes es el etnohistoriador.

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También existe el peritaje arqueológico. Este tipo de peritaje se lleva a cabo principalmente para determinar la originalidad de una pieza arqueológica, los materiales de fabricación, la antigüedad de la pieza, las técnicas utilizadas en su elaboración, y en algunos casos se puede inferir su procedencia. También se ha utilizado para identificar piezas robadas o que se encuentran en venta en el mercado negro. Debido al saqueo de sitios arqueológicos, así como a la destrucción del patrimonio arqueológico, en los últimos años los peritajes arqueológicos han llevado a cabo dictámenes para determinar el precio de una pieza o un bien material. Estos avalúos han servido para deslindar responsabilidades y montos a pagar por robo o destrucción del patrimonio cultural tangible. El especialista para la elaboración de este tipo de peritajes es el arqueólogo perito. Algunas de las técnicas utilizadas para definir la antigüedad de una pieza arqueológica, pueden ser invasivas en el sentido de que se requiere romper un pedazo de la pieza para aplicarle materiales químicos que permiten fechar con bastante precisión la fecha en que fue elaborada.

Otro tipo de peritajes son aquellos que tienen que ver con la restauración. En este caso, se refiere a los daños causados al patrimonio tangible, ya que muchas veces por malos manejos, o en la recuperación de piezas, se requiere valorara los daños causados al patrimonio cultural. Por ejemplo, cuando se roban una pintura antigua, regularmente se corta del bastidor o cuadro y en algunas ocasiones se le hacen modificaciones para evitar su rastreo y poder venderla en el mercado negro. Los peritajes en materia de restauración evalúan los daños sufridos por una pieza y, cuando se pueden revertir, realizan los trabajos de restauración. Este tipo de peritajes son realizados por restauradores. Lo que permite este tipo de peritajes es dictaminar el estado de conservación de los bienes, su autentificación y la fecha de antigüedad, así como los materiales utilizados en su elaboración. Existen casos en donde falsos restauradores se llevan las piezas de las iglesias de los pueblos y regresan una copia, robándose la original y vendiéndola en el mercado negro.

El otro tipo de peritajes es el que se realiza desde la paleontología, en este caso, igual que los arqueológicos y de restauración, se llevan a cabo para determinar la originalidad y antigüedad de un bien patrimonial, así como para identificar piezas que se comercializan en el mercado negro, y hasta en tiendas establecidas. Por ejemplo, muchos productos que se venden en tiendas son restos paleontológicos obtenidos de forma irregular y algunos hasta otorgan un “certificado de autenticidad” por la misma tienda. El especialista en realizar este tipo de peritajes es el paleontólogo. Según los paleontólogos los restos paleontológicos son principalmente fósiles, y cualquier evidencia de vida pasada que corresponda a la temporalidad de 3800 millones de años a 11,500 años; incluyen evidencias del pasado geológico y biológico.

Los peritajes culturales permiten establecer puentes entre una cultura y otra.

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