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Yucatán

Daño colateral en Yucatán

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Si continúan las plagas en Quintana Roo

Othón Baños Ramírez (*)

Si el arribo de sargazo a las costas del Caribe mexicano se prolonga, es previsible una caída muy fuerte del número de turistas internacionales en Quintana Roo. Ni siquiera los complejos con más poder económico podrían mantener limpias sus playas y un alto nivel de ocupación. El paraíso caribeño se convertiría en un paisaje semidesolado.

Al factor sargazo, dependiente de la agresión humana a la naturaleza, se cierne sobre el vecino estado junto con otra plaga que es la violencia criminal. Podemos decir que en los últimos años la industria del turismo en Quintana Roo se ha visto amenazada, de manera creciente, por estas dos grandes plagas.

El sargazo

El más reciente y de mayor dimensión es el problema derivado de la arribazón de toneladas de sargazo en sus más de 600 kilómetros de litoral, lo que convierte a sus otrora playas blanquísimas y agua cristalina en basureros apestosos. Las algas descompuestas contaminan las cristalinas aguas de la costa y de esa forma el turista no quiere meterse al mar.

Desde 2014, la llegada masiva de sargazo ha aumentado debido, se dice, al cambio climático. El calentamiento del planeta elevó la temperatura del agua de los océanos, contribuyó al aumento de los nutrientes que incentivan el crecimiento de este organismo y modificó las corrientes marinas, empujando grandes cantidades de algas desde las costas de Brasil hasta el Caribe.

No se descarta que la sobreexplotación hotelera en la región del Caribe y la mala gestión de aguas residuales esté contribuyendo al problema. El 38% de las aguas residuales de Quintana Roo no son tratadas, según la Comisión Nacional del Agua.

Este año, la presencia de algas ha superado todos los registros previos. Una marea de algas de color marrón que se descompone en la playa amenaza no solo al turismo, sino también al mundo coralino y la vida marina de las costas. Según los expertos, cuando el sargazo recala en las playas, se descompone y devuelve al agua un exceso de nitrógeno y fósforo que sirve de abono para que crezcan más algas. Con lo cual varias especies de peces, tortugas, corales y manglares se están viendo perjudicados en esta crisis ambiental.

Gran parte del mar turquesa y la arena blanca se han convertido en un pantano, huele a podrido. No es nada difícil que en unos meses la llegada de turistas comience a declinar de forma alarmante. Ya veremos, la prueba de fuego, la temporada de verano, está a unas cuantas semanas.

El crimen organizado

En 2007 hubo 26 ejecuciones en Quintana Roo. En 2013 se elevó a la cantidad de 89 y en el año 2017 fueron 326 personas ejecutadas. Las fuentes policiales reconocen que en la entidad compiten por el negocio de las drogas y la venta de protección prácticamente todos los carteles del crimen organizado del país.

El que una vez fue solo playa, arena y promesas, se nubla con las balas, muertos y miedo entre la población. Hace muchos años que inició la decadencia social en la ciudad más importante de la zona hotelera, Cancún, y hoy se extiende hacia la nueva ciudad de Playa de Carmen.

Por supuesto, hay varios factores que explican esta situación, o sea, que no todo se debe a la presencia del crimen organizado.

La violencia criminal y la inseguridad también tienen un contexto social; es nulo un programa de prevención del delito, y ejemplo de ello son los altos niveles de adicciones de jóvenes que, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes realizado por la Comisión Nacional Contra las Adicciones, el 22% de los estudiantes en Quintana Roo consume alguna droga, situándolo en la segunda entidad con mayor consumo y dentro de ese porcentaje la mayoría son jóvenes de secundaria y preparatoria.

Además, datos del Coneval indican que Quintana Roo es la décima entidad más desigual del país. En Playa del Carmen, en 2014 se cometieron 2,375.2 delitos por cada 100 mil habitantes, arriba de la media nacional que es 1,444.9.

En suma, el panorama no pinta bien para Quintana Roo. No es deseable, tampoco imposible, que ocurra un declive considerable del flujo de turistas internacionales porque pondría en crisis el modelo de desarrollo económico regional, porque el cierre de fuentes de empleo afectaría de manera colateral a Yucatán en lo económico y en lo social. Entonces nos daríamos cuenta de que Yucatán guarda una estrecha y amplia relación económica y social con nuestro vecino del Caribe.— Mérida, Yucatán.

othonbanos@hotmail.com

Doctor en Sociología, investigador de la Uady

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