Connect with us

Yucatán

Desconfianza y apatía

Publicado

En

Más que indiferente, la sociedad yucateca está harta de la corrupción de sus gobiernos, opinan tres expertos en el Foro de Megamedia sobre empresas fantasma.— Interrogantes

La revelación de la existencia de redes de empresas fantasma, presuntamente usadas por altos funcionarios de los anteriores gobiernos del Estado y de Mérida para desviar recursos abrió un debate paralelo, distinto, sobre una supuesta apatía de la sociedad civil yucateca, capaz de mirar el saqueo del erario sin inmutarse.

Esa indiferencia es en realidad un síntoma del estado de postración anímica en que se encuentra la sociedad mexicana desde hace tiempo, opina el sociólogo Othón Baños Ramírez. Los ciudadanos están muy molestos y se sienten agraviados por la clase gobernante de todos los niveles y de todos los partidos.

Son tantas las afrentas recibidas, que una más importa poco, la gente decidió bajar la cortina y no pensar siquiera en los malos manejos de los gobiernos porque es problema que no se puede corregir, añade el investigador de la Uady en una de sus intervenciones en el Foro de Megamedia “Las empresas fantasmas y sus implicaciones”, en el que lo acompañaron en la mesa principal los maestros Lízbeth Estrada Osorio y Santiago Pérez Arjona.

Al investigador universitario le parece que la indiferencia ante los desvíos de recursos públicos está enviando la señal de que estamos muy mal como sociedad. Que no nos importen estos casos de corrupción es un tema que obliga a reflexionar cómo hemos llegado a este punto de indolencia en el que nada nos conmueve ni nos indigna, dice.

“Ahora bien, sería deseable que los grupos de la sociedad civil organizada, por lo menos uno o dos, dieran seguimiento a estos casos y los denunciara en su momento. Cuando eso ocurra estaremos avanzando un poco más, porque todavía está lejana la posibilidad de que el ciudadano común, el pueblo, pueda reaccionar frente a este tipo de situaciones delictuosas”.

“Ojalá que en el futuro sea la sociedad civil organizada la que retome este punto y haga la reclamación social que tiene la obligación de hacer en nombre del pueblo”, insiste.

El que no transa…

Tras señalar su acuerdo con el punto de vista del doctor Baños, la maestra Estrada Osorio advierte que lo más peligroso que le puede pasar a una sociedad es mantener esos sentimientos de miedo, apatía, desesperanza y que los yucatecos estaremos perdidos si no conseguimos sacudirnos esos pensamientos de resignación —“siempre se hace”, “no importa lo que suceda, los corruptos siempre se salen con la suya”— ante el halo de impunidad que desalienta la acción ciudadana en busca de justicia.

Otra de las razones por las que la ciudadanía no se involucra o no le interesa saber más sobre estos temas es porque de alguna manera se ha normalizado la cultura de la corrupción, prosigue la coordinadora del colectivo Ciudadanos por Municipios Transparentes (Cimtra). “A nadie asusta lo que debería asustar a todos y como pruebas están dichos famosos como ‘el que no transa no avanza’ y el reconocimiento de persona lista a quien logra burlar los trámites porque tiene un conocido en el gobierno”.

La maestra Estrada Osorio cree también que hace mucha falta despertar el sentimiento de indignación de la sociedad, que puede unir a todos en un clamor unánime, “como pasó aquel 4 de julio en la glorieta de Paseo de Montejo”.

Sin embargo, admite, para que esto suceda la gente tiene que sentirse directamente afectada, lo que ocurre con los recientes casos de empresas fantasmas. “No han detonado la molestia social porque los vemos lejanos, no entendemos cómo nos pueden afectar en la vida cotidiana.

“Tenemos entonces que aprender a ver los efectos de la corrupción en nuestro día a día, el desvío de recursos públicos, por ejemplo, se traduce en que no haya en el centro de salud medicinas para tu hijo o el tratamiento para tu mamá… Mientras no hagamos ese vínculo no detonaremos nuestra adormecida capacidad de indignación”.

Para finalizar su intervención en este tema, la Mtra. Estrada Osorio asegura que en el fondo de este asunto subyace otro grave problema: los ciudadanos no se sienten dignos de ejercer con plenitud sus derechos.

“Es otro tema en el que debemos ponernos a trabajar. Tenemos que recuperar nuestra dignidad de ciudadanos para exigir que el gobierno nos brinde los servicios que está obligado a otorgarnos y con la calidad que merecemos”.

Decepción

La reflexión del maestro Pérez Arjona, síndico del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), apunta en la misma dirección. “Coincido: más que indiferencia ciudadana hay hartazgo, decepción. Lo veo en las personas y en las empresas”.

“Además, al final del día todos tenemos nuestras preocupaciones particulares, nuestros propios temas: debemos preocuparnos por garantizar que nuestras familias estén bien, que tengan lo necesario, que nuestras empresas marchen como deben… Y cuando observas que la ciudadanía levanta la voz y no es tomada en cuenta, es natural que pienses ‘para qué gasto mi tiempo en esto, si nada va a cambiar’, comenta.

También sugiere que el persistente mal uso de los recursos públicos podría llegar a inhibir el cumplimiento a cabalidad de las obligaciones tributarias de las empresas.

Antes de cerrar el debate en torno a la apatía ciudadana, Santiago aporta otras interrogantes sobre el tema de la lucha contra la corrupción en el país: Nadie nos ha dicho hasta ahora qué pasa con los recursos que son embargados en los pocos casos que han llegado hasta el final, dice. ¿A dónde va a parar ese dinero? ¿Se lo quitan a uno y se lo dan a otro?

“Lo ideal sería informar abiertamente, por ejemplo: ‘Se embargó este rancho, se vendió en tantos miles de pesos y el dinero se usó en la construcción de tal hospital’… pero no hay nada de eso, no hay una rendición de cuentas. Por este tipo de cuestiones la gente ya no cree en el gobierno”.

“En mi opinión, en lo primero que tienen que trabajar las autoridades es en recuperar la credibilidad, hacer que volvamos a confiar en que harán por nosotros lo que deben hacer y no sospechar que, como siempre, van a estar en nuestra contra”, finaliza.

Se oculta información al ciudadano

Tres expertos creen que los casos de las empresas fantasma están politizados

Es difícil que las operaciones fraudulentas de las empresas fantasma o las maniobras de simulación de funcionarios deshonestos puedan pasar inadvertidas a los órganos encargados de la fiscalización.

Sin embargo, tres expertos —el doctor Othón Baños Ramírez y los maestros Lízbeth Estrada Osorio y Santiago Pérez Arjona— señalan que no estaría de más reforzar la capacidad de detección tanto del Sistema de Administración Tributaria (SAT) como de la Auditoría Superior del Estado (ASEY).

No creo que se trate de incapacidad para detectar esas irregularidades, apunta la Mtra. Estrada Osorio. Lo que sucede más bien, dice, es que no se conoce el estado que guardan los procesos de los casos que están en curso.

“El problema no es tanto que no sepan investigar o que sean omisos en su función, sino el enorme vacío de información, la ciudadanía ignora todo sobre esos procesos porque, lamentablemente, la ASEY y la Vicefiscalía Anticorrupción nos tienen a oscuras”.

La coordinadora del colectivo Ciudadanos por Municipios Transparentes (Cimtra) está convencida de que esa desinformación erosiona la confianza de los ciudadanos en estas instituciones, pone en entredicho su eficacia. “No sabemos qué está pasando y eso incrementa nuestra percepción de que esto no les importa o de que son acompañantes y protectores de quienes cometen las irregularidades”.

Para el Dr. Baños parte del problema está en los procedimientos. En su opinión, los órganos fiscalizadores van un paso detrás porque sus sistemas de auditoría no siempre son los más apropiados, no garantizan que se pueda revisar todo de una manera sistemática y organizada como para que no se escape nada.

“Generalmente las auditorías se hacen con una selección aleatoria y el resultado depende del tamaño de la muestra. Además, haría falta saber si las personas que llevan a cabo la revisión cuentan con capacidad técnica y aun en este caso, faltaría saber si aplican sus conocimientos a rajatabla, sin usar el criterio”.

El investigador cree que eso podría explicar por qué tanto el SAT como la ASEY no han podido detectar o dar a conocer los casos de desvío de recursos que han sido denunciados… “Detectar quizá más que nada, porque dar a conocer los resultados es una cuestión distinta y más de tipo político. La información de la ASEY llega primero a las altas esferas del gobierno y es allí donde se decide qué hacer con ella”.

El Mtro. Pérez Arjona muestra su confianza en el SAT, porque, dice, cuenta con todas las herramientas para hacer su trabajo, pero no tanto en la ASEY, que es donde “deberíamos apretar un poco”.

Recomienda, para empezar, crear un padrón de empresas que reúnen los elementos para ser proveedoras y tienen un historial de buen comportamiento. “Hoy, por ejemplo, si en un concurso de licitación piden que el capital sea de cinco millones de pesos, el representante de la empresa va a una notaría y aumenta su capital, pero no lo exhibe, ese dinero sólo está en el papel y ya con eso puede participar. No hay la materialidad de las cosas, no hay un antecedente de las obras, no hay nada que permita comprobar que ese negocio tiene las características para hacer el trabajo”.

En cuanto a comprobar el destino real del dinero es más complicado, “porque muchos políticos están metidos en este tipo de negocios”.

Por último, reitera, como la Mtra. Estrada, que existe información, inaccesible para los ciudadanos, que nunca será dada a conocer porque afectaría a gente del gobierno. Es lo que realmente pasa”.

Mario S. Durán Yabur

Diario de Yucatán

0

PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD

Apuestas Deportivas Online Betway

Secciones

PUBLICIDAD

Etiquetas